Herencia Familiar

Un mes después que falleciera Belé, entraron a su casa y robaron la colección de joyas que atesoró durante su vida. Digamos que se fueron con ella. Se llevaron todo lo que brillaba, salvo un puñado de aquamarinas opacadas dentro de un envase de rollo de fotos que olvidaron en un cajón.

Cada nieta recibió una piedra al cumplir quince años. Marie-France guardó la suya, y veinte años después decidió que era el momento justo de usarla. La aquamarina se convirtió en este hermoso colgante que fue pensado y diseñado para que la piedra tenga contacto con su piel y le transmita energía. La energía de la piedra y de su abuela.

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