La historia de este anillo comenzó con un prendedor antiguo de oro y 52 brillantes, todos diferentes entre sí. Una madre lo trajo al estudio con una idea especial: quería transformar esas piedras en anillos para cada una de sus hijas, creando piezas llenas de historia y significado.
El proceso fue minucioso, cada brillante encontró su lugar en los anillos de sus hijas, pero al final sobraron algunas gemas. En lugar de dejarlas de lado, decidimos hacer algo más: una joya para ella.
Usamos oro bajo reciclado de otras piezas para la base y oro gris para la parte superior, donde creamos un pavé que engarzó los brillantes restantes en un diseño espectacular. El resultado fue un anillo versátil y elegante, que brilla por sí solo y, al mismo tiempo, se complementa perfectamente con otras piezas.
Más que un anillo, es un símbolo de unión, un recuerdo tangible de amor y legado familiar que podrá llevar siempre con ella.