Cuando esta clienta llegó al estudio, traía consigo un pequeño tesoro: piezas heredadas de su abuela que, aunque llenas de historia, no imaginaba usar en su forma original.
Buscaba algo simple y delicado, una pieza que pudiera llevar siempre cerca, que mantuviera la esencia de esos recuerdos, pero con un diseño más actual y personal.
Decidimos crear un punto de luz sutil y elegante para el cuello. Reciclamos el oro amarillo de una de sus piezas antiguas y utilizamos tres pequeños brillantes de un anillo, que engarzamos en oro gris en el centro.
El resultado fue un dije único, sencillo y discreto, pero con peso y presencia. Una pieza que cuenta una historia.