Esta pieza es el resultado de una transformación cuidada y significativa. Nuestra clienta heredó un topacio de su bisabuela, engarzado en un diseño antiguo con moñas y detalles ornamentales que lo hacían frágil e impráctico para el uso diario.
Decidimos simplificar su estructura, manteniendo la esencia de la pieza pero dándole un aire más limpio y contemporáneo. Respetamos el agarre original de la piedra y modernizamos la argolla para que realce su belleza sin competir con ella.
Para completar la transformación, realizamos a mano una cadena forcet de 70 cm, soldando eslabón por eslabón. A diferencia de las cadenas industriales, esta tiene un peso y un tacto únicos, aportando un lujo sutil pero inconfundible.
El resultado es una joya fuerte, atemporal y cargada de historia, lista para ser usada y apreciada hoy y siempre.